Los sudores nocturnos son un síntoma inespecífico: pueden ser causados por una manta caliente o por un fallo hormonal o una infección. Para no ignorar las cosas importantes y no entrar en pánico por las cosas pequeñas, es necesario un enfoque coherente. Los editores ofrecen medidas prácticas de prevención, explican cómo el médico busca la causa y enumeran los signos por los que se debe buscar ayuda de inmediato.
Prevención: higiene del sueño y del entrenamiento
El primer paso es optimizar las condiciones de sueño. La mayoría de las recomendaciones de higiene del sueño aconsejan mantener la temperatura del dormitorio fresca, entre 16 y 19 °C, ventilar regularmente la habitación y utilizar ropa interior de algodón o especial que absorba la humedad. Una manta más ligera o mantas separadas para la pareja suele solucionar el problema por sí sola.
El segundo paso es la correcta colocación de la formación. Un entrenamiento intenso realizado una hora antes de acostarse deja el cuerpo "calentado" y excitado. Si el horario lo permite, es mejor terminar las sesiones intensas al menos 2-3 horas antes del descanso, y después tomar una ducha fría y darle tiempo al cuerpo para que se enfríe.
El tercero es comida y bebida por la noche. El alcohol, las comidas picantes, una gran cantidad de comida antes de acostarse, así como el café y los complejos previos al entrenamiento durante el día aumentan la sudoración. Los atletas con reflujo reciben ayuda con una cena 3 horas antes de acostarse y una cabecera elevada de la cama.
El cuarto es el control de carga. El consenso de ECSS y ACSM sobre el síndrome de sobreentrenamiento (Meeusen et al., 2013) enfatiza la importancia de monitorear el sueño, el estado de ánimo y la frecuencia cardíaca en reposo. La aparición de sudores nocturnos junto con la bajada de resultados y el cansancio es motivo para reducir el volumen de entrenamiento y revisar el balance energético.
Diario de síntomas y revisión de fármacos
Una herramienta útil es un diario de 2 a 3 semanas. Ayuda a ver patrones que son difíciles de ver "a simple vista" y acelera significativamente el trabajo del médico. La grabación lleva un minuto al día, pero puede ahorrarle varios exámenes innecesarios.
- Tiempo e intensidad de la sudoración (tuviste que cambiarte la ropa interior).
- Temperatura corporal al atardecer y por la noche, si hay sensación de calor.
- Tiempo e intensidad del entrenamiento previo.
- Alcohol, café, estimulantes, quemagrasas, su tiempo de ingesta.
- Todos los medicamentos, incluidos los hormonales, y cambios en su administración.
- Síntomas acompañantes: tos, dolor, palpitaciones, ronquidos, pérdida de peso.
La revisión de los medicamentos a menudo proporciona la respuesta. Si la sudoración comenzó con un nuevo quemagrasas, es casi seguro que no sea una coincidencia. Los estimulantes deben eliminarse por la noche o abandonarse por completo. Sin embargo, los medicamentos recetados, incluidos los antidepresivos, no deben suspenderse por su cuenta; esto debe consultarse con su médico.
Con respecto a los esteroides anabólicos, hormonas tiroideas, clenbuterol, medicamentos de control de estrógenos o PCT, los editores no recomiendan cambiar los regímenes. Lo principal es decirle al médico exactamente qué y cuándo se usó. Esto permitirá interpretar correctamente las pruebas hormonales y no buscar enfermedades raras cuya causa sea obvia.
Atención especial: si una persona toma DNP o insulina sin prescripción médica, los sudores nocturnos no son motivo para llevar un diario; pueden significar hipertermia o hipoglucemia, es decir, afecciones potencialmente mortales. En tal situación, se requiere asistencia médica urgente.

Diagnóstico: lo que comprueba el médico
La revisión de Viera et al. (2003) y la revisión sistemática de Mold et al. (2012) enfatizan que el diagnóstico de sudores nocturnos comienza con una anamnesis y un examen físico completos: toma de temperatura, examen de los ganglios linfáticos, glándula tiroides, piel y auscultación del corazón y los pulmones. Ya en esta etapa se puede reducir el abanico de motivos.
| Examen | ¿Para qué sirve? |
|---|---|
| Análisis de sangre general, VSG, proteína C reactiva | Signos de inflamación, infección, enfermedades de la sangre. |
| TSH, T4 libre | Hipertiroidismo, incluso por tomar hormonas |
| Glucosa, HbA1c | Trastorno del metabolismo de la glucosa; en caso de sospecha, valoración de hipoglucemia nocturna |
| Testosterona, LH, estradiol (según se indica) | Hipogonadismo, incluso después de EAA |
| Radiografía de órganos del tórax | Tuberculosis, agrandamiento de los ganglios linfáticos mediastínicos |
| Prueba de VIH, otros marcadores infecciosos | Infecciones crónicas en presencia de factores de riesgo |
| Polisomnografía | Apnea obstructiva del sueño |
Ante la presencia de episodios de hipertensión arterial, dolor de cabeza, palpitaciones y sudoración, el médico puede sospechar de un feocromocitoma, un tumor raro que produce catecolaminas. Para excluirlo, la Endocrine Society recomienda la determinación de metanefrinas en plasma u orina (Lenders et al., 2014). Es importante que el deportista informe el uso de estimulantes, ya que pueden afectar los resultados.
Si el examen no revela una causa y el síntoma no va acompañado de otros signos, el médico suele recomendar observación: en gran parte de las personas, los sudores nocturnos idiopáticos disminuyen con el tiempo. Se lleva a cabo una reevaluación si aparecen nuevos síntomas.
La interpretación de los análisis hormonales en deportistas tiene sus propias peculiaridades. La testosterona baja combinada con LH suprimida después del uso de esteroides tiene una naturaleza diferente a la insuficiencia testicular primaria, y la TSH demasiado baja mientras se toma triyodotironina no indica enfermedad de la tiroides. Por eso la información completa sobre las drogas es parte del diagnóstico, no una "confesión".
Cuándo consultar a un médico
Solicita asistencia médica urgente si los sudores nocturnos van acompañados de fiebre y confusión, dolor en el pecho, dificultad para respirar, desmayos o si la persona está tomando DNP, grandes cantidades de clembuterol o insulina y tiene fiebre, escalofríos, respiración rápida o debilidad. Estas condiciones pueden ser fatales.
Debe consultar a un médico dentro de unos días si la sudoración se combina con fiebre, pérdida de peso inexplicable, agrandamiento de los ganglios linfáticos, tos prolongada, hemoptisis, picazón en la piel o debilidad severa. Tales combinaciones requieren la exclusión de infecciones y enfermedades de la sangre.
De forma planificada, vale la pena examinar si los sudores nocturnos abundantes se repiten durante más de 2-3 semanas a pesar de la corrección del régimen, si hay palpitaciones y pérdida de peso (posible hipertiroidismo), ronquidos con paradas respiratorias (posible apnea) o si la sudoración apareció después de finalizar el tratamiento con medicamentos hormonales.
Los atletas que están bajo la supervisión del médico del equipo deben discutir con él las siguientes quejas: el médico deportivo podrá evaluar la carga de trabajo, el posible papel de los suplementos y la necesidad de consultar con un endocrinólogo.
Conclusiones editoriales
Prevenir los sudores nocturnos es un dormitorio fresco, un tiempo de ejercicio adecuado, moderación con el alcohol y estimulantes por la noche y control del ejercicio.
Un diario de síntomas y una revisión honesta de los suplementos y medicamentos a menudo pueden encontrar la causa sin pruebas complicadas. Las pruebas básicas (análisis de sangre general, PCR, TSH, glucosa) ayudan a excluir las principales causas somáticas.
La fiebre, la pérdida de peso, el agrandamiento de los ganglios linfáticos y la sudoración junto con DNP o insulina son motivos para solicitar asistencia inmediata.
Los editores recomiendan leer también nuestros materiales sobre las causas de los sudores nocturnos en deportistas, sobre el síndrome de sobreentrenamiento y sobre el diagnóstico del hipertiroidismo.
Lista de literatura usada
- Mold JW, Holtzclaw BJ, McCarthy L. Night sweats: a systematic review of the literature. J Am Board Fam Med. 2012;25(6):878â893.
- Viera AJ, Bond MM, Yates SW. Diagnosing night sweats. Am Fam Physician. 2003;67(5):1019â1024.
- Meeusen R, Duclos M, Foster C, et al. Prevention, diagnosis, and treatment of the overtraining syndrome: joint consensus statement of the ECSS and ACSM. Med Sci Sports Exerc. 2013;45(1):186â205.
- Lenders JWM, Duh QY, Eisenhofer G, et al. Pheochromocytoma and paraganglioma: an Endocrine Society clinical practice guideline. J Clin Endocrinol Metab. 2014;99(6):1915â1942.
- Ross DS, Burch HB, Cooper DS, et al. 2016 American Thyroid Association guidelines for diagnosis and management of hyperthyroidism and other causes of thyrotoxicosis. Thyroid. 2016;26(10):1343â1421.
- Grundlingh J, Dargan PI, El-Zanfaly M, Wood DM. 2,4-dinitrophenol (DNP): a weight loss agent with significant acute toxicity and risk of death. J Med Toxicol. 2011;7(3):205â212.




